
A principios de junio, tres de nuestras hermanas peruanas —María Elena Cáceres (izquierda), Mary Luz Salazar (derecha) y Robertina Espinosa (abajo, de azul)— tuvieron la oportunidad de viajar a Le Puy y asistir a la conferencia Esperanza organizada por Leadership Collaborative en Roma. Las hermanas María Elena y Mary Luz escribieron sobre sus experiencias.
Le Puy
Hermana Mary Luz Salazar, CSJ

El pasado 28 de junio emprendimos un viaje a Francia, visitando Lyon y Le Puy, con el deseo profundo de acercarnos a las raíces de nuestra historia congregacional. Esta experiencia fue profundamente significativa.
Estar en los lugares donde nuestras primeras hermanas vivieron, oraron y entregaron su vida por el Reino fue como dar vida a las páginas de nuestra historia. Lo que antes conocíamos solo por la lectura, ahora se volvió presencia y realidad.
Caminar por los mismos espacios, especialmente en la cocina donde nuestras primeras hermanas compartieron tantos momentos, fue una experiencia transformadora. Allí, el silencio hablaba: sus voces, sueños, proyectos y oraciones parecían aún habitar el lugar.
Fue, sin duda, un auténtico peregrinaje al corazón de nuestros orígenes.
Hermana María Elena Cáceres, CSJ
Visitar a Le Puy y a los lugares donde vivieron nuestras primeras hermanas y Juana Fontbonne, es una experiencia extraordinaria, donde se puede sentir una conexión profunda con Dios y con el espíritu de Juan Pedro Médaille y de nuestras hermanas sencillas y grandes, que acogieron el proyecto de Dios, que soñaron y vivieron para la vida del mundo.
Afirmo que en esos lugares donde vivieron y caminaron nuestras hermanas, guardan muchas historias místicas. Se siente el espíritu de amor grande a Dios y al querido prójimo, parece incluso que la tierra y las paredes están impregnadas de nuestra espiritualidad y carisma. Pues en esos lugares se experimenta el espíritu de sencillez, generosidad, valentía, celo por la misión, dulzura, paz y gozo, que hoy nosotras necesitamos seguir viviendo y trasmitiendo en los lugares donde nos encontramos.

Esperanza 2025
Hermana Mary Luz Salazar, CSJ
Asimismo, la experiencia vivida en Roma tuvo un carácter igualmente especial. Reflexionar sobre el liderazgo desde la vulnerabilidad y compartir con hermanas de diversas culturas nos enriqueció profundamente. Este encuentro nos permitió recargar el espíritu, fortalecer el sentido de misión y ampliar nuestra vivencia del compartir Inter congregacional, tan necesario en estos tiempos.
Hermana María Elena Cáceres, CSJ
También, el encuentro con otras religiosas en Roma ha sido muy sagrado y fortalecedora. Porque tuvimos variedad de actividades que nos han ayudado a reflexionar, mirar y soñar con esperanza el futuro de la vida consagrada.
Fue una experiencia muy especial, porque tuvimos la dicha de disfrutar de la linda música del grupo Gen Verde y el sonido de cada instrumento, la melodía de cada nota musical y las letras de los cantos han sido tan profundas y maravillosas que me hizo reflexionar sobre nuestra querida vida religiosa. Podría decir que, así tan profunda y tan maravillosa es la vida consagrada cuando nos abrimos a vivir la unidad en la diversidad, cuando cada miembro de la congregación contribuye con sus dones en el bien común.

Así como la diversidad de instrumentos en una orquesta es lo que la hace completa y maravillosa, de igual manera, la diversidad de personas, idiomas y cultura en una comunidad es lo que le hace tan linda, fuerte y vibrante. Así como la armonía y la colaboración entre los músicos es crucial para crear una hermosa música, de manera similar, la colaboración, el trabajo equipo, la armonía y el equilibrio en nuestras relaciones personales en la comunidad y en la sociedad son fundamentales para lograr objetivos comunes, crear un ambiente pacífico y próspero.
Así que hermanas, cada una de nosotras tiene un papel importante que desempeñar en la congregación y en nuestra sociedad para contribuir y promover en el bien común, la armonía y equilibrio en los diferentes lugares donde nos encontramos en la misión. Que nuestra manera de ser y actuar sea como esa música hermosa y maravillosa que sana, alegra y que transforma al querido prójimo.
